Los polvos de maquillaje
Son completamente imprescindibles. Fijan el maquillaje a la piel y eliminan brillos indeseables, difuminan, protegen y alargan la vida del maquillaje básico.
Te serán necesarios durante todo el proceso de maquillaje y también después a medida que avance la sesión fotográfica para eliminar los brillos.
La elección del color no te presentará demasiados problemas. Salvo que la piel del modelo sea demasiado oscura o desees dar tonalidad a la piel, escoge una tonalidad translúcida. Como se trata de un “no-color”, no afecta al aspecto del fondo o del corrector, si por el contrario quieres añadir además color, escoge un tono neutro, ¡¡nada de rosas!!
Su aplicación:
- Los polvos lo fijan todo, incluso los errores, así que asegúrate de no tener bordes de maquillaje ni pliegues, sobre todo en los párpados.
- Usa siempre la menor cantidad posible. Que se note sólo su efecto.
- Distribuye los polvos de manera suave y homogénea para evitar la impresión de una piel manchada.
- Si utilizas una brocha, quita el polvo sobrante con un golpecito antes de aplicarlos.
- Si aplicas unos polvos translúcidos muy transparentes usa una esponja, pues al no retener muchos polvos permite una aplicación casi imperceptible, y su borde limpio te permite acercarte mucho a la línea de las pestañas.
- Si la cara está muy húmeda, sécala primeramente con toques de tisú o se amontonarán los polvos.
- Úsalos además como un protector antes de maquillar los ojos. Para ello extiende una capa de polvos sueltos debajo de los ojos para que recojan la inevitable caída de partículas de sobra de ojos.
- Cuando hayas acabado de maquillar los ojos quítalos con un pincel.